Recuerdos del Simulcop

Pasaron más de sesenta años y Recuerdos del Simulcop, este formidable invento argentino sigue en la memoria de varias generaciones.

“Amiguito: Simulcop espera ser para ti un colaborador con el que podrás vencer las dificultades que tienes para realizar bien tus dibujos«

Escrito en la Tapa del Cuadernillo Simulcop

De este modo, y casi como un compañero cómplice, Simulcop nos introduce en su mundo de diseño.

En 1959, Jacobo Varsky patentó las «plantillas de dibujo», publicadas tempranamente por Luis Laserre & Cía. y posteriormente por Ediciones América.

Recuerdos del Simulcop

Generaciones enteras recibieron de estas ilustraciones la certeza de recibir «muy buenos elogios» en sus cuadernos.

Los manuscritos de cada profesor, y los niños sin «talento» para el dibujo presumían con orgullo de sus grandes logros.

Simulcop fue un estímulo muy importante para la imaginación y la creatividad de los niños de la época, ya que coloreaban sus dibujos con sus propios «pinceles».

Hay muchos diseños, divididos por grado, por materia, por animal, por historia… «Simulcop dice a los estudiantes que cada uno de ellos tiene el mismo propósito».

En sus páginas encontrarás todo el material gráfico necesario para que cada tema que desarrolles en tu cuaderno pueda ser ilustrado fielmente y a la perfección.

Con sus dibujos, logrando así la experiencia de facilitar a tu mente la retención de los mismos.

La idea central de su creador, Jacobo Varsky

Eran los últimos años de la década de 1950 y el producto del que hablaba Simulcop, era la experiencia de vivir eventos con los héroes y personajes que diseñaba.

Con sus creaciones, Jacobo Varsky nos regaló un espíritu lúdico impagable que no podría competir con la fría perfección que nos ofrecen hoy en día Internet y las impresoras modernas.

Simulcop, un cuaderno o carpeta con mapas, ilustraciones y dibujos creados según el programa escolar, impresos en papel transparente.

«listos para ser reproducidos simplemente frotando».

La idea fue concebida como «Un entretenimiento para educar», «Si se enseña a reproducir, la gente tendrá ganas de crear».

La promoción de Simulkop afirmaba que su uso «ahorraría a los niños dos tercios del tiempo que dedican a la busqueda» y «les daría más tiempo para estudiar».

Y eso no es todo, Simulcop también yuda a desarrollar la capacidad de observación, los hábitos de orden, el sentido del equilibrio y a prevenir la fatiga y la pérdida de visión.

Por último, este método permitió a los alumnos completar la «trilogía perfecta de la educación»: escuchar, leer y ver.

Es así que, este «cuaderno con imágenes transferibles», que ahora tiene un estatus de culto, fue una alternativa inasequible en su momento por su coste, pero ha permanecido en la memoria de la gente.

Y esta mezcla de soluciones artísticas y gráficas en cada uno de sus cuadernos representa gran parte de nuestra identidad escolar histórica Argentina.

«Estamos seguros de que con Simulcop harás florecer el trabajo de tu fiel profesor en tu futuro más prometedor».

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